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Las personas que sufren de fobias sienten un terror irracional, pavor o pánico cuando se enfrentan a un objeto, situación o actividad a los que temen. Muchos tienen un deseo tan agobiante de evitar las causas de su miedo que llega a interferir en su trabajo, su vida familiar y sus relaciones sociales. Las fobias se manifiestan de muy distintas formas.
- fobias específicas son temores infundados a objetos o situaciones concretas. Casi un número ilimitado de objetos o situaciones (tal como tener miedo a volar, a la altura o a las arañas) pueden ser el objetivo de una fobia específica.
- fobia social es el miedo a pasar excesiva vergüenza delante de otras personas. La fobia social más frecuente es el miedo a hablar en público.
- agorafobia es el miedo a encontrarse ante cualquier situación que pudiera desencadenar un ataque de pánico y que resultaría difícil de eludir. Muchas personas que padecen agorafobia acaban recluyéndose en casa. Otras rehuyen los espacios abiertos, hacer colas o encontrarse entre multitudes.
Fobias específicas
Las fobias específicas están relacionadas con objetos o situaciones concretas, como volar, las alturas, las agujas o las serpientes. Generalmente, las fobias específicas son más corrientes en las mujeres que en los hombres, y tienden a aparecer por primera vez durante la infancia.
Se diagnostica fobia específica cuando la exposición al objeto o situación a la que se teme induce la ansiedad (a menudo considerada como ataque de pánico), cuando la persona que experimenta la fobia reconoce la naturaleza irracional de su miedo, y cuando la ansiedad causada por la fobia comienza a perturbar la forma de vida de la persona.
Fobia social
La fobia social, también llamada trastorno de ansiedad social, supone una ansiedad abrumadora y una timidez excesiva en situaciones sociales cotidianas. Las personas con fobia social tienen un miedo persistente, intenso y crónico de estar siendo observadas y juzgadas por los demás, y de hacer el ridículo o sufrir humillación a causa de sus propios actos. Su miedo podría ser tan intenso que interfiera con su trabajo o rendimiento escolar, y otras actividades ordinarias. Pese a que muchas personas con fobia social reconocen que su miedo a estar con gente pueda ser excesivo e irracional, son incapaces de sobreponerse. A menudo se preocupan durante días o semanas antes de que se presente una situación a la que temen.
La fobia social puede limitarse a un solo tipo de situación, tal como el miedo a hablar en público en circunstancias formales o informales, o a comer o beber delante de otras personas o, en su forma más grave, puede ser tan amplia que una persona experimente los síntomas casi cada vez que está con otros. La fobia social puede debilitar mucho a la persona que la sufre, impidiéndole incluso acudir ciertos días al trabajo o al colegio. Muchas personas que padecen esta enfermedad tienen problemas para hacer amistades y mantenerlas.
La ansiedad intensa de la fobia social suele ir acompañada de síntomas físicos, como sonrojarse, sudoración copiosa, temblores y otros síntomas de ansiedad, incluyendo la dificultad para hablar y náuseas, u otras molestias estomacales. Estos síntomas visibles aumentan el miedo al rechazo, y los propios síntomas pueden llegar a ser un foco adicional de miedo. Los síntomas del miedo pueden dar lugar a un círculo vicioso: a medida que las personas con fobia social se preocupan por experimentar los síntomas, mayores resultan ser las posibilidades de que los manifiesten. La fobia social suele darse en familias y puede ir acompañada de depresión o alcoholismo.
La fobia social puede producir disminución de la autoestima y depresiones. Para intentar reducir su ansiedad y aliviar la depresión, las personas con fobia social podrían llegar a utilizar el alcohol u otras drogas, lo cual podría llegar a convertirse en adicción. Algunas personas con fobia social pueden tener también otros trastornos de ansiedad, tales como trastorno de pánico y trastorno obsesivo-compulsivo.
- Cerca del 4% de los adultos tienen fobia social en un año determinado.
- La fobia social afecta el doble a las mujeres que a los hombres, pese a que una mayor proporción de hombres solicita ayuda para este tipo de trastorno.
- Típicamente, el trastorno comienza en la infancia, o en la adolescencia temprana, y raramente aparece después de los 25 años.
Las causas de la fobia social no se comprenden del todo. Ciertas evidencias sugieren que la fobia social puede ser hereditaria, pero algunas personas con fobia social pueden desarrollar sus miedos observando el comportamiento de otros, y sus consecuencias, proceso que se conoce como aprendizaje observacional o imitación social. A veces, la fobia social surge como consecuencia de un historial de timidez infantil.
Tratamiento de la fobia social
Dos formas de tratamiento parecen ser eficaces para combatir la fobia social: ciertos medicamentos y una forma específica de psicoterapia a corto plazo llamada terapia cognitiva-conductual (TCC).
La TCC es muy útil para el tratamiento de la fobia social. Cuando se utiliza en el caso de la fobia social, este tratamiento se basa en un proceso conocido como terapia de exposición, que trata de ayudar a los pacientes a sentirse, de forma gradual, más cómodos con las situaciones que les asustan. El proceso de exposición suele implicar tres períodos. El primero consiste en enfrentar a la persona con la situación a la que teme. El segundo nivel es aumentar el riesgo de desaprobación en dicha situación, de forma que la persona gane confianza en que podrá enfrentarse al rechazo o a las críticas. La tercera etapa consiste en enseñar a la persona las técnicas para hacer frente a la desaprobación. En esta etapa, la persona imagina sus peores miedos y se le anima a desarrollar respuestas constructivas para combatirlos.
La terapia cognitiva-conductual para la fobia social también incluye la formación para enfrentarse a la ansiedad, tal como enseñar ciertas técnicas a las personas, como p. ej. respirar profundamente para controlar sus niveles de ansiedad. Otro aspecto importante del tratamiento es la reestructuración cognitiva, que implica ayudar a los individuos a identificar sus juicios erróneos y a desarrollar expectativas más realistas de la posible existencia de peligro en las situaciones del entorno social.
Son útiles las terapias de apoyo, como la terapia de grupo, de pareja o familiar, para educar a los familiares sobre el trastorno. A veces, las personas con fobia social también pueden beneficiarse del entrenamiento en dotes sociales.
Agorafobia
Las personas con agorafobia tienen miedo a estar en lugares públicos de los que piensan que podría ser difícil escapar. Paradójicamente, algunas personas pueden tener miedo a estar solas. Algunas personas con agorafobia dejan de usar el transporte público o de visitar los grandes centros comerciales. Otras se niegan a abandonar su vivienda, a menudo durante años. Algunas saldrán de su casa sólo si van acompañadas de una persona de confianza.
Numerosas personas con agorafobia también sufren trastornos de pánico. Su preocupación principal es tener un ataque de pánico en público o en lugares en los que creen que no van a recibir ayuda o socorro inmediato. La preocupación por los futuros ataques de pánico se convierte en un problema para las personas con agorafobia, y cada nuevo episodio refuerza su temor. Sin embargo, algunos agorafóbicos nunca tienen ataques de pánico, y mucha gente que padece trastornos de pánico no llegan a tener agorafobia.
Una vez diagnosticada, la agorafobia tiene grandes posibilidades de tratamiento. Hasta un 90% de las personas que solicitan tratamiento pueden reanudar sus actividades normales. La recuperación puede producirse en solo unos meses pero, dependiendo de las circunstancias individuales, podría tardar más.
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Trastorno obsesivo-compulsivo
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