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Autismo en niños

Un problema delicado

Dado que el autismo o TEA afecta a las habilidades conductuales, comunicativas y de desarrollo de su hijo, la interacción con otras personas, incluyendo a la familia y amigos, los profesionales sanitarios, los profesores y los colegas, se verá afectada. Al mismo tiempo, hablar del autismo puede resultar difícil, ya que no hay respuestas bien definidas y el trastorno sigue estando poco reconocido.

Profesionales sanitarios

Profesores

Familia


Comunicación con los profesionales sanitarios

Si sospecha que su hijo puede estar manifestando signos de autismo, existe mucha gente a la que puede acudir en busca de ayuda. Muchas familias comienzan por consultar al médico de familia o un pediatra que, en general, remite al niño a un especialista. Las instituciones estatales y locales, así como las organizaciones de voluntarios orientadas a las familias y los niños, pueden ayudarle a identificar un especialista adecuado.

Los médicos y los especialistas en salud mental difieren en su experiencia del autismo. Por tanto, a la hora de seleccionar un especialista, es importante encontrar a alguien con la formación y experiencia necesarias para el diagnóstico y el tratamiento del trastorno. Su grupo de apoyo local puede proporcionarle asesoramiento imparcial para la elección del especialista más adecuado para su hijo.

Si la evaluación revela que su hijo puede padecer TDA-H, la medicación se considera un elemento terapéutico de un programa de tratamiento general. Si se prescribe medicación, es importante hablar con el médico del niño para determinar la dosis correcta, la frecuencia y las horas del día para la administración de dicha medicación. El ajuste de la medicación a las necesidades concretas de su hijo puede llevar algún tiempo. Es importante que observe las reacciones del niño a la medicación y que las comente con el médico para garantizar que reciba la dosis correcta.


Comunicación con los profesores

No todos los niños con autismo pueden enfrentarse a la educación en un aula, aunque muchos lo hacen. Un aula, en la mayoría de los casos en un colegio especial, mejorará la capacidad del niño para adaptarse a entornos sociales y educativos e interactuar con ellos. Es necesario encontrar un colegio y un programa escolar adecuado para el niño. Los profesores deben contar con la formación adecuada para satisfacer los requisitos y necesidades del niño. Su papel será vital para el éxito del programa de tratamiento general del niño. Es importante que:

  • Se informe acerca de las distintas intervenciones y enfoques que usan para ayudar a su hijo. Por ejemplo, ¿el profesor emplea el enfoque correcto y es flexible a la hora de tratar con su hijo? ¿La escuela cuenta con las instalaciones adecuadas?
  • Pregunte si es posible cambiar de sitio a su hijo para que pueda sentarse más cerca del profesor. Asegúrese de que el centro ofrece enseñanza individualizada; su hijo la necesitará y resulta de vital importancia ayudarle a enfrentarse a algunas situaciones o a otros niños.
  • Comente las rutinas domésticas de su hijo para que se tengan en cuenta durante la transición al aula.
  • Comente el tratamiento terapéutico general del niño y asegúrese de que el centro cuente con el programa educativo apropiado


Comunicación con la familia

El apoyo y control de la familia en los casos de autismo o TEA resulta fundamental. Sin embargo, es habitual que sus miembros sufran porque el niño autista muestra comportamientos extraños y obstaculiza cualquier acercamiento o conversación. Eso hace que la familia se sienta fuera de control.

Es importante implicar a toda la familia y, siempre que sea posible, a los amigos cercanos, en el programa de tratamiento del niño. Eso no sólo mejorará la comprensión de las necesidades del niño, sino que permitirá satisfacerlas mejor y en último término dará lugar a una mayor aceptación y apoyo.

A menudo los hermanos de los niños con autismo se sienten abandonados, perciben que el niño con autismo acapara toda la atención. Su implicación en el programa de tratamiento solucionará ese problema. Se sentirán incluidos y responsables de su hermano o hermana, lo que en último término unirá a la familia. Eso permitirá que todos expresen sus quejas y se enfrenten a los sentimientos de frustración y resentimiento. Los padres y los hijos deben pasar tiempo juntos sin la presencia del niño autista. De esa forma el lazo familiar podrá seguir desarrollándose y se mantendrán los sentimientos de aceptación.

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