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El término 'depresión' se utiliza a menudo para describir una emoción que experimenta mucha gente. Todos nos sentimos ocasionalmente tristes o 'decaídos', pero tales sensaciones pueden pasar con relativa rapidez. Por contra, las personas que han sido diagnosticadas por su médico como que sufren de 'depresión mayor' experimentan una severa enfermedad médica, que afecta no sólo a su estado de ánimo, sino también a una variedad de otras funciones corporales normales.
La depresión puede afectar no sólo al sueño y a la alimentación, sino también a la forma en que se sienten los pacientes. Esto no es un estado de ánimo pasajero, y a las personas con depresión no se les pueden 'reprochar' sus sentimientos.
Las personas con depresión mayor suelen sentirse tristes, impotentes, desesperadas e irritables. Mientras es normal que todos experimentemos ocasionalmente estas sensaciones, las personas que sufren depresión clínica simplemente no pueden 'sobreponerse'. Es la persistencia y severidad de las emociones lo que distingue a la enfermedad mental de la depresión de lo que son los cambios normales de humor. A diferencia de las experiencias emocionales normales de tristeza, derrota, o estados de humor transitorios, la depresión clínica es persistente y puede interferir significativamente con la capacidad del individuo para funcionar. La depresión puede ser devastadora en todas las áreas de la vida diaria de una persona, incluyendo las relaciones familiares, amistad, y la capacidad de trabajar o de ir al colegio.
Cuando alguien ha sido diagnosticado de depresión (el médico puede referirse también a 'depresión clínica') significa que los síntomas que sufre la persona son lo suficientemente severos como para requerir tratamiento. Los médicos distinguen diversos tipos de depresión clínica, que difieren en importantes puntos. Entre éstos están la depresión mayor, distimia, depresión doble, trastorno bipolar, y trastorno afectivo estacional (SAD).
La depresión es un grave problema de salud a nivel mundial, y supone una gran demanda de servicios sanitarios y sociales. En un año cualquiera, casi uno de cada diez adultos puede estar sufriendo síntomas de depresión; la depresión es, por si sola, la mayor causa de los problemas de discapacidad en todo el mundo. Los índices más elevados de enfermedades depresivas se encuentran entre las personas comprendidas entre los veinte y los cuarenta años, y el índice de depresión clínica en las mujeres (aproximadamente el 12%) es casi el doble que en los hombres (aproximadamente el 7%).
Una de cada cuatro mujeres tiene posibilidades de experimentar una depresión grave y, pese a ello, sólo una quinta parte de las mujeres con depresión reciben el tratamiento correcto. Las mujeres también tienen más probabilidades de padecer otros síntomas, tales como ansiedad, trastornos del sueño, ataques de pánico, y trastornos alimentarios, al mismo tiempo que la depresión.
Las enfermedades depresivas generalmente comienzan en la adolescencia o en la edad adulta temprana, pero para muchas personas, su depresión pasa desapercibida durante varios años. Esto puede estar debido en parte a la creencia pública de que la depresión no es una enfermedad real. Debido a esto, las personas con depresión pueden no darse cuenta que tienen una enfermedad susceptible de tratamiento, o pueden desanimarse y no solicitar tratamiento por sentir vergüenza (al creer que son culpables de sus síntomas). Como resultado, muchas personas sufren durante años sin haber sido
Muchas personas sufren depresión durante años sin ser diagnosticadas o tratadas adecuadamente. Esto es muy desafortunado, pues la depresión es una de las enfermedades mentales con más posibilidades de tratamiento. Entre el 80 y el 90% de las personas con depresión responden al tratamiento, y casi todas las personas con depresión que reciben tratamiento experimentan al menos cierto alivio de sus síntomas. Los psiquiatras están de acuerdo en que los pacientes gravemente deprimidos se benefician más de una combinación de medicación y psicoterapia. Sin embargo, sin tratamiento, los síntomas de la depresión pueden durar semanas, meses o años. El tener un episodio de depresión aumenta en gran medida el riesgo de tener otro.
La depresión es una enfermedad que afecta a las personas durante muchos años, y requiere períodos prolongados de tratamiento. Puede parecer que algunas personas se recuperan, pero después pueden presentar recaídas, por lo que es importante admitir la necesidad del tratamiento. Sin embargo, esto significa que algunas personas pueden sentirse bien, pero necesitar seguir tomando la medicación para evitar la reaparición de sus síntomas.
La depresión en las personas más mayores no suele ser detectada ni reciben un tratamiento adecuado. A medida que una persona envejece, es mucho más probable que los signos de la depresión sean descartados y considerados como excentricidad o mal genio. También puede ser difícil de reconocer la depresión en las personas ancianas, debido a que la confusión o los problemas de atención causados por la depresión a veces pueden parecerse a la enfermedad de Alzheimer u otros trastornos cerebrales. Los cambios de humor y los indicios de depresión también pueden estar causados por las medicinas que toman los ancianos para regular la presión sanguínea alta o para las enfermedades cardíacas.
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