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Tratamiento

La depresión puede ser tratada con éxito, pero parece ser que distintos tratamientos funcionan mejor en personas diferentes. Por ejemplo, un fármaco puede ser eficaz y tolerarse bien por una persona, pero no por otra. Los grupos de apoyo pueden ayudar a algunas personas a hacer frente a cambios muy importantes en su vida que exigen nuevas dotes o el apoyo social. También son útiles los distintos tipos de tratamientos psicológicos (hablados).

La elección del tratamiento correcto es un proceso individual que dependerá no sólo de la gravedad de la depresión, sino también de las preferencias de la persona y de su médico.

Psicoterapia

La psicoterapia puede ser útil para algunas personas con depresión. La psicoterapia ofrece a las personas la oportunidad de identificar los factores que contribuyen a su depresión y a tratar de forma eficaz con las causas psicológicas, conductuales, interpersonales y ambientales. Ciertos tipos de psicoterapia, tales como la terapia cognitiva-conductual (TCC) y la terapia interpersonal (TIP), parecen ser especialmente útiles.

Un terapeuta hábil puede trabajar con personas deprimidas para ayudarles a identificar los problemas que contribuyen a su depresión, y a comprender cuáles de esos problemas pueden ser susceptibles de solucionarse o de mejorarse. Podría identificar posibilidades para el futuro y establecer objetivos realistas que les permitan mejorar su bienestar mental y emocional. El terapeuta también puede ayudar a los individuos a identificar las formas en que han tenido éxito al enfrentarse con sentimientos similares, si ya han estado deprimidos en el pasado.
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Estos tratamientos también intentan a ayudar a las personas a identificar esquemas mentales negativos o distorsionados que contribuyen a los sentimientos de desesperación e impotencia que acompañan a la depresión. Por ejemplo, los individuos con depresión pueden tender a generalizar demasiado (a pensar en las circunstancias en términos de 'siempre' o 'nunca'). También pueden tomarse los acontecimientos de forma personal. Un terapeuta puede ayudar a la persona a contemplar la vida de una forma más positiva. El terapeuta también trabaja con la persona para explorar otros pensamientos y conductas ya sabidas que podrían crear problemas y contribuir a la depresión. Por ejemplo, el terapeuta puede ayudar a los individuos con depresión a comprender y mejorar sus relaciones con otras personas que contribuyen a su depresión.

El terapeuta ayuda a las personas a recuperar un sentido de control y de placer en la vida. La psicoterapia ayuda a las personas a darse cuenta de las posibilidades y a volver a incorporar gradualmente a sus vidas actividades satisfactorias y placenteras.

Hay evidencia de que la psicoterapia puede reducir las posibilidades de que se produzcan futuros episodios de depresión o reducir su intensidad. Las personas pueden aprender técnicas para evitar sufrimientos innecesarios cuando se producen posteriores episodios de depresión.
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Fármacos antidepresivos

Para las personas que están tan deprimidas que no puedan desenvolverse, o con tendencias suicidas, los fármacos antidepresivos literalmente pueden salvarles la vida. Es importante que el médico exponga con claridad las dosis adecuadas de los fármacos antidepresivos, los posibles efectos secundarios, y las interacciones con otros medicamentos.

Los antidepresivos pueden mejorar el estado de ánimo, el sueño, el apetito, y la concentración. Sin embargo, con algunos fármacos pueden ser necesarias entre 6 y 12 semanas antes de que se aprecien signos reales de mejoría.

Una vez que los síntomas hayan desaparecido, es corriente que las personas necesiten seguir tomando los medicamentos durante 6 meses o más, para evitar la reaparición de los síntomas. En general, los antidepresivos se toman durante varios meses. En algunos casos, sin embargo, el paciente y sus médicos pueden decidir que es necesaria una terapia más prolongada. Cuando una persona ha sufrido varios episodios de depresión, puede ser recomendable que continúe con la medicación durante períodos mucho más prolongados, incluso de por vida.

Se dispone de varios tipos de fármacos antidepresivos. Se cree que funcionan alterando los efectos de importantes compuestos químicos del cerebro (neurotransmisores), que se encuentran en las células nerviosas (neuronas), y que dichas células utilizan para comunicarse entre si. Entre los neurotransmisores más conocidos, y más relevantes para el tratamiento de la depresión, cabe citar la serotonina y noradrenalina.
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Antidepresivos tricíclicos (ATC) e inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

Los fármacos antidepresivos más antiguos [los antidepresivos tricíclicos (ATC) y los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)] producen efectos tanto sobre la serotonina como sobre la noradrenalina. Su desventaja estriba en que pueden ser difíciles de tolerar debido a los efectos secundarios o, en el caso de los IMAO, debido a las limitaciones dietéticas y de medicación. Los efectos secundarios corrientes causados por estas medicinas incluyen sequedad en la boca, visión borrosa, estreñimiento, dificultades al orinar, empeoramiento del glaucoma, cansancio y dificultades para pensar. Estos fármacos también pueden afectar a la tensión arterial de las personas y a su ritmo cardíaco. Los ATC también interaccionan con muchos otros fármacos.

La administración de cualquier otro antidepresivo al mismo tiempo que un IMAO podría ser fatal. Si se ha de comenzar con otro antidepresivo, es necesario dejar de tomar el IMAO cierto tiempo antes, para permitir que se elimine el fármaco del cuerpo.
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Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) se encuentran entre los antidepresivos más recientes. Tienen tendencia a producir efectos secundarios más leves y de menor cuantía que los fármacos más antiguos, por lo que las personas los encuentran fáciles de tomar. Algunos de los efectos secundarios que pueden ser causados por los ISRS incluyen la reducción del apetito, náuseas, nerviosismo, insomnio, dolores de cabeza, y problemas sexuales. Los ISRS también pueden aumentar los efectos de otros fármacos, tales como los ATC y ciertos medicamentos utilizados para tratar la ansiedad y los trastornos del sueño, como es el caso del diazepam (Valium).

Otros antidepresivos más recientes

También hay disponibles otros tipos de antidepresivos más recientes. En general, éstos están menos asociados con efectos secundarios que los ATC y los IMAO.

Todos los diferentes tipos de fármacos antidepresivos pueden ser eficaces en la reducción de los síntomas de la depresión, pero algunas personas pueden responder a un cierto tipo de fármaco, pero no a otro.

La mayoría de las personas con depresión mejoran cuando reciben un tratamiento adecuado con medicación o psicoterapia. Parece ser que lo más eficaz es una combinación de ambos.
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Terapia electroconvulsiva (TEC)

La terapia electroconvulsiva (TEC) se recomienda con más frecuencia cuando han sido probados otros tratamientos y sus resultados no han sido satisfactorios, o cuando la espera a que un fármaco haga efecto resulte poco práctica (p. ej., cuando es muy probable que la persona va a intentar suicidarse). La TEC es un tratamiento eficaz para las personas que sufren depresiones graves, y actúa rápidamente en la mayoría de los pacientes.

La TEC es un procedimiento en el se aplica brevemente un impulso eléctrico destinado a producir un ataque epiléptico generalizado. No se sabe cómo ni porqué funciona la TEC ni cómo afecta el ataque al cerebro. En los años '40 y '50, el tratamiento se administró principalmente a personas con enfermedades mentales graves. Hoy en día, la TEC se utiliza generalmente para tratar a pacientes con depresión grave, manía aguda, y ciertos síndromes esquizofrénicos. .

La TEC puede ser de utilidad en las condiciones siguientes.

  • La depresión grave con insomnio (problemas para conciliar el sueño), cambios de peso, sentimientos de desesperación o culpabilidad, e ideas suicidas u homicidas.
  • La depresión grave que no responde a los antidepresivos (medicamentos utilizados para tratar la depresión) o el asesoramiento.
  • La depresión grave en pacientes que no pueden tomar antidepresivos.
  • La manía severa (hablar demasiado, insomnio, pérdida de peso y comportamiento impulsivo) que no responde a los medicamentos.

La TEC se da bajo la forma de una serie de tratamientos, unas tres veces por semana, durante dos a cuatro semanas. Antes del tratamiento, se administra al paciente anestesia general y un relajante muscular. A continuación se conectan electrodos en el cuero cabelludo del paciente y se aplica una corriente eléctrica que provoca una breve convulsión. Minutos más tarde, el paciente se despierta, sin recordar los sucesos que tuvieron lugar durante el tratamiento. Al igual que ocurre con otros tratamientos antidepresivos, a menudo es necesario un tratamiento de refuerzo con fármacos o TEC ocasional para ayudar a evitar una recaída en la depresión.
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Para llevar al máximo los beneficios de la TEC, es esencial un diagnóstico exacto de la enfermedad del paciente, y que se sopesen cuidadosamente los riesgos y efectos adversos en comparación con los de otros tratamientos alternativos. Entre los efectos secundarios más corrientes se incluyen las pérdidas temporales de memoria a corto plazo, náuseas, dolores musculares y dolor de cabeza. A veces varía la presión sanguínea o el ritmo cardíaco. Si se produjeran estos cambios, se supervisarán cuidadosamente durante el tratamiento con TEC y serán inmediatamente tratados. Los efectos secundarios de la TEC no suelen durar mucho tiempo.

La TEC sigue siendo un tratamiento objeto de controversia. Gran parte de esta controversia se refiere a cuestiones sobre la eficacia y los efectos secundarios. Debido a la preocupación que se siente frente a una pérdida de memoria permanente y a la confusión relacionada con el tratamiento TEC, algunos expertos recomiendan que el tratamiento se utilice sólo como último recurso.

Mientras que algunos estudios han demostrado un 80% de mejorías en los pacientes con depresión grave tras la TEC, otros estudios indican que las recaídas son frecuentes, incluso en los pacientes que toman medicación tras la TEC.

Aprende más sobre Efectos secundarios


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