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La discinesia tardía, o DT, es un efecto secundario de los antipsicóticos antiguos, llamados neurolépticos clásicos, que aparece después de varios años de tratamiento.
La DT se caracteriza por repetidos movimientos involuntarios. Involuntarios significa incontrolables. Estos movimientos pueden ser continuos o espasmódicos. Sólo desaparecen mientras se duerme o cuando se hace algún movimiento determinado. La manifestación más común es el movimiento de los músculos de la boca, que puede implicar a las mandíbulas, la lengua, o la boca entera. Los pacientes parece que están constantemente masticando o tragando. Los movimientos pueden también afectar a los brazos, las piernas o el tronco.
La DT no es peligrosa en el sentido de amenaza para la vida, pero es evidente y por ello embarazosa. Molesta a otras personas y hace que las personas que lo padecen estén menos predispuestas a los contactos sociales; normalmente, porque sienten que provoca una atención no deseada. Es por tanto estigmatizante: a esta gente se le tacha de tener un comportamiento extraño.
La DT aparece sólo en tratamientos de larga duración con neurolépticos clásicos: el 20-40% de los pacientes tratados con los neurolépticos clásicos sufrirán DT. El 10% sufrirá síntomas graves de la DT, mientras que el 50% experimentará síntomas leves o moderados. Cada año de tratamiento con neurolépticos clásicos aumenta el riesgo de DT entre el 3-5%. Las mujeres y la gente mayor tienen el mayor riesgo de sufrir DT.
El tratamiento, una vez que la DT aparece, es difícil: los fármacos que se utilizan en ocasiones para controlar los temblores a corto plazo no funcionan en el caso de la DT, o incluso la empeoran. Si la DT aparece, la dosis del fármaco utilizado debe ser modificada gradualmente, o el fármaco debe cambiarse por otro. En algunos casos, la DT puede desaparecer espontáneamente.
Una de las principales ventajas de la nueva clase de antipsicóticos que han aparecido desde 1993, es que causan menos efectos secundarios no deseados, entre ellos, los movimientos involuntarios. Para alguno de ellos, es demasiado pronto para decir si realmente provocarán menos DT. Sin embargo, en algunos estudios de larga duración, la incidencia de DT fue 4-6 veces menor con los nuevos fármacos que con los antiguos. En otros estudios, se observó un descenso de los indicios de DT.
Hable con su médico sobre cualquier efecto secundario de su medicación con antipsicóticos. Él puede prevenir su aparición o encontrar una solución al problema.
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